El principal y primer riesgo de una inversión en renta fija, es la posibilidad de impago por parte del emisor.
El anterior es obviamente, un riesgo directo para nuestra inversión, pero existen otros como la variación de los tipos de interés. Estas variaciones podrían afectar a nuestra inversión de modo que una subida de tipos por encima del tipo de interés del título, harán que nuestro precio de venta sea inferior al precio de amortización. Inversamente, unos tipos de interés por debajo del tipo de nuestro título, hará que nuestra venta sea más rentable.
En renta fija también, la seguridad es inversamente proporcional a la rentabilidad, es decir, a mayor seguridad menor rentabilidad.
En lo referente a la seguridad, las agencias de rating (desgraciadamente tan conocidad hoy en día por su "fallos"), se encargan de analizar a los emisores, calificándolos y opinando sobre su capacidad de devolución en función de los contratos acordados.
Los dos grandes grupos de inversión en renta fija son:
- Deuda del Estado y Sector Público: La garantía de retorno es, lógicamente, absoluta en este caso.
- Renta fija privada: Tienen mayor riesgo de impago, pero como contrapartida ofrecen mayores rentabilidades en los bonos que ofrecen.
Estas diferencias de rentabilidad entre los bonos gubernamentales y los de renta fija privada es lo que se denomina prima de riesgo.
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