Las subastas de volatilidad son uno de los instrumentos con los que se intenta dar estabilidad a la cotización de un valor en el que se han producido movimientos bruscos por encima de los límites establecidos.
La Sociedad de Bolsas a través de las subastas de volatilidad realizan ventas especiales por un tiempo pactado previamente, tras el cual, los títulos vuelven a cotizar a un precio de equilibrio calculado, intentando estabilizarlo.
Diariamente se calculan, primero el rango estático, que es la variación máxima que puede registrar un valor cotizado en una sesión bursátil, tomando como referencia el precio de inicio de la subasta de apertura y que puede oscilar entre el 4 y el 8 por ciento.
Por otro lado, el rango dinámico, que está activo únicamente en subasta de cierre y que puede oscilar entre el 1 y el 8 por ciento. Recibe su nombre (dinámico) de la posibilidad de hacerlo variar a lo largo de la sesión por parte de la Sociedad de Bolsas.
Si la cotización de un valor supera el máximo o mínimo fijado por uno de estos rangos, la Sociedad de Bolsas pone en subasta de volatilidad al valor durante cinco minutos, en los que se calcula el precio de equilibrio, tras los cuales comienza un proceso de unos treinta segundo en los que se realiza un proceso de asignación de títulos a los precios calculados durante la subasta.
Como indicábamos antes, el objetivo de las subastas de volatilidad es corregir movimientos bruscos de la cotización, aunque no garantizan que la cotización se estabilice.

Publicar un comentario en la entrada