Foto: Ay, no sé
Hace unos días, comentábamos que la primera acción que debemos realizar cuando queremos reducir nuestras deudas, es muy sencilla y a la vez complicada: Gasta menos de lo que ganas.
Es fácil, porque si realizamos un mínimo seguimiento a nuestros gastos cotidianos, veremos que podemos prescindir de algunos de ellos.
Intuimos que no debe ser complicado eliminar de nuestro balance esos gastos pero, ¿ qué nos incita a gastar de ese modo?
En este punto, si has seguido leyendo, entenderás la importancia de conocer qué causa o causas te llevan a gastar.
Personalmente creo que pueden resumirse en las siguientes:
1) Hay que saber decir que no. No se puede comprar todo lo que los niños piden, ni se puede salir de cena todas la noches. Esto simplemente por educar correctamente, pero sobre todo si no podemos permitirnos vivir lujósamente.
2) Todos hemos escuchado alguna vez a nuestros padres: "En mis tiempos no teníamos ni para comer". Esto fue efectivamente una situación muy desgraciada para ellos, pero no justifica gastar compulsivamente y darse todo tipo de caprichos.
3) Contar con dinero futuro. Este es un error muy extendido. Tendemos a comprar a crédito sin tener en cuenta que puede darse una situación de pérdida de empleo.
4) El estilo de vida. Lo fácil es ir a mejor. Pero será muy complicado reducir gastos cuando las cosas no nos vayan tan bien.
5) La psicología humana.
Muchos gastos que se producen en nuestra vida tienen que ver con pretender ser o tener más que los demás. ¿ Por qué queremos tener siempre un coche mejor que el del vecino si sólo necesitamos el que cuesta la mitad?
¿ Por qué duele menos gastar cuando utilizamos la tarjeta de crédito? ¿ No es el mismo dinero que cuando pagamos en efectivo?
Mírate a ti mismo en lugar de a los demás, gasta con cabeza, ahorra y sobre todo disfruta.
¿ Te atreves?
Publicar un comentario en la entrada