
Sabemos que comprar una casa es una de las decisiones más importantes que tomaremos en nuestra vida, pero ¿ qué marca la diferencia entre aventurarse a comprar una casa o no hacerlo?
La principal cuestión a tener en cuenta para tomar esta decisión debe ser la temporalidad, es decir, el tiempo que tenemos previsto utilizar dicha vivienda.
La vivienda, como cualquier otro bien económico, puede subir de valor, pero también bajar. Esto lo tenemos claro últimamente, y no es la primera vez que lo hemos visto. Entre 1991 y 1997 la vivienda bajó un 17%.
La compra de una casa debe ser una inversión a largo plazo con un objetivo superior a los 5 años, ya que los costes de compra y venta, unidos a la lenta apreciación de este tipo de bienes (a excepción del boom inmobiliario) hacen que las posibilidades de perder dinero aumenten considerablemente.
Examina tu presupuesto familiar. Como repetimos habitualmente desde estas líneas, sólo un control exhaustivo de nuestros ingresos y sobre todo gastos, nos permite conocer nuestros límites financieros.
No dediques más del 33% de tus ingresos a la compra de una vivienda. Diferentes estudios muestran, que una compra que requiere un importe mayor, es una compra de riesgo.
La compra de una vivienda, lleva gastos adicionales asociados, no los olvides. Al adquirir la nueva vivienda habrá que tener en cuenta que también tendremos facturas, gastos de seguros, impuestos ...
Enhorabuena, no parecía fácil, pero finalmente el banco te ha concedido el préstamo de 400000 euros. Si todo lo anterior no te ha convencido, ten en cuenta que la banca está ahí para ganar dinero, y a pesar de haber sido los que han provocado la crisis actual, han recibido ayudas financiera, mientras que las familias que no podían pagar sus cuotas hipotecarias, han perdido sus vivienda.
Si las cuentas no salen, espera a otro momento.


















































































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