A menudo, nuestra permanente codicia, nos hace olvidar una regla básica, que es que nadie da duros a peseta, como decía mi abuela.
Si nos ofrecen una alta rentabilidad por nuestra inversión, es es seguro que detrás habrá un riesgo elevado. La proporción real es, que a mayor rentabilidad probable, mayor riesgo real de perder parte o la totalidad de nuestra inversión.
No dejes que tu mente te traicione y tu avaricia te ciegue.
Mejor pasito a pasito.


















































































Publicar un comentario en la entrada