Image via WikipediaFlorin Cazacu es el alcalde de la pequeña ciudad rumana de Brad, donde en invierno tienen días de 30 grados bajo cero, que ha protagonizado una huelga de hambre por el recorte para las ayudas en calefacción de su ciudad.
El pasado sábado ha conseguido una ayuda mínima que permitirá adquirir combustible para poder abastecer durante 20 días a sus hospitales, colegios y residentes, que obviamente no es suficiente para pasar el invierno.
Si en 2006 morían 45 personas en Rumanía durante una ola de frío en plena bonanza económica, ¿ qué pasará ahora sin calefacción en esta y otras zonas?
Politicuchos, a ver si os enteráis, no se puede recortar en según que cosas, condenando a muerte a los ciudadanos.
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